Tres países, tres violencias, un mismo miedo
Angel Antonio
Sentí que me perseguían el terrorismo y la crisis económica.
En 2004 mandé a mi hermano a España a abrir una empresa, buscando un lugar más estable. Apenas había llegado cuando explotaron los trenes de Madrid.
He vivido en tres países. En Colombia temí a las bombas y a los secuestros. En Estados Unidos, al vecino con un arma. En España, a lo que no se ve venir.
Tres países, tres violencias, un mismo miedo.
Colombia: el miedo a ser el objetivo
En Colombia viví el miedo a las bombas. El asesinato de Luis Carlos Galán, en 1989. La bomba de la calle 93 con carrera 15, en 1993, cuando mi hermana y su entonces novio estaban cerca. La época de Pablo Escobar, en la que vivíamos con el temor de que explotara una bomba. Yo mismo y otros miembros de mi familia estuvimos cerca de algunas. No nos pasó nada.
Aquel miedo era enorme, pero era indiscriminado. La bomba iba contra toda la sociedad. No tenía mi nombre.
Unos años después llegó el Caguán, el supuesto proceso de paz con las FARC, y con él un aumento terrible de los secuestros. Para mí fue la peor época de mi vida, peor incluso que la de Escobar.
Las FARC le declararon la guerra a quien generaba riqueza. Secuestraban y extorsionaban a empresarios grandes y pequeños, a grandes agricultores y pequeños productores, a comerciantes. Mi familia y yo éramos empresarios reconocidos. Éramos exactamente el tipo de objetivo que buscaban las bandas de secuestradores.
En unas charlas del entonces DAS nos enseñaron el llamado triángulo de la muerte. Todos frecuentamos tres sitios: la casa, la oficina y un tercero, como una iglesia, un club o un gimnasio. A usted lo esperan a la entrada de uno de ellos, o de los tres. La receta era cambiar de ruta y de horario, en una Bogotá de trancones monumentales y poca infraestructura, donde las empresas, los gimnasios y las iglesias tienen horarios fijos. La medida más absurda era tener dos o tres casas, para que nunca se supiera a cuál iba uno. Todos sabíamos que esas medidas eran inútiles.
Y lo más duro: lo importante no era yo. A veces ni siquiera quieren llevarse al que paga. Se llevan a un hijo o a un ser querido, que tiene los horarios de su colegio o universidad y una casa donde vive.
Al mismo tiempo, la economía colombiana se hundía, y nuestra empresa familiar, mediana, hecha con las uñas y sin capital, se hundía más rápido de lo que podíamos reaccionar. La violencia no solo mata. También castiga a quien crea empleo y riqueza.
¿Qué sostiene esa violencia?
El narcotráfico es la gasolina, no la hoguera. Las hogueras son más profundas. Desde las independencias, los países de América Latina cayeron en el atraso y la dependencia: primero de Inglaterra, después de Estados Unidos y ahora se nos viene encima China. Sin oportunidades de crecimiento, la gente busca salidas. Unos emigran. Otros emprenden. Otros hacen lo que en Colombia llaman rebusque. Y otros toman el camino de la delincuencia: el narcotráfico, la extorsión, el secuestro, el simple atraco.
La falta de oportunidades no lo explica todo, pero sin ellas la violencia siempre encuentra a quién reclutar.
Los números cuentan parte de la historia. Según la ONU y el Gobierno colombiano, en 2024 había 261.000 hectáreas de coca, una cifra récord [1]. La tasa de homicidios, en cambio, bajó desde un pico cercano a 80 por cada 100.000 habitantes en 1991 [2] hasta unos 26 en 2025 [3]. Mucho menos, pero todavía mucho.
Lo que propongo
No hay una sola medida. Regular las drogas en lugar de prohibirlas es una parte, como planteé en mis artículos anteriores sobre la hoja de coca y el cannabis. Quita combustible, aunque no apaga la hoguera.
Otra parte es que América Latina se una para cambiar sus oportunidades de crecimiento. Hoy solo el 19,2 % de las exportaciones latinoamericanas va a otro país de la región, frente al 59,1 % en la Unión Europea (CEPAL, 2013) [4]. En 2020 ese porcentaje había bajado al 12 % [5].
Y hace falta educación en ética y valores, para los jóvenes y también para los mayores, a quienes hay que ofrecer oportunidades económicas y de crecimiento personal.
Estados Unidos: el miedo al vecino
En Estados Unidos viví muy tranquilo. Hasta que, en 1995, a mi compañero de cuarto japonés le llegó una carta de su embajada, advirtiendo a los estudiantes de los peligros de acercarse a las puertas de las casas. Citaba un caso.
Era el de Yoshihiro Hattori. En 1992, un estudiante japonés de 16 años, en un programa de intercambio en Baton Rouge, Luisiana, iba a una fiesta de Halloween y llamó por error a la puerta equivocada. El dueño de la casa le gritó “freeze”. Yoshi, que casi no hablaba inglés, no entendió la palabra, siguió acercándose y recibió un disparo. Un jurado absolvió al dueño [6].
Así me lo contó mi compañero, y después comprobé los hechos. Ahí desperté de la idea de que vivía en un lugar seguro y tranquilo.
Esta semana, en una escuela primaria de Bend, Oregón, un joven de 16 años mató a tres niños y a una maestra. Un miembro de la comunidad lo abatió [7]. Desde Columbine, estas tragedias se repiten. Las víctimas son la tragedia, y la muerte del tirador, con solo 16 años, también lo es.
El argumento de quienes defienden el porte libre de armas es que alguien intervino. Pero ese mismo porte libre es lo que facilita que cualquiera tenga un arma. En 2020, según los CDC, las armas de fuego se convirtieron en la principal causa de muerte de niños y adolescentes en Estados Unidos, por encima de los accidentes de tráfico, y casi el 30 % de esas muertes fueron suicidios [8].
Lo que une a Hattori, a una discusión de tráfico y a un niño que encuentra un arma en su casa es lo mismo: sin el arma serían un susto, un insulto o un golpe. Con ella son una muerte irreversible. Tener el arma a mano catapulta las probabilidades de un resultado trágico.
Tengo entendido que la policía estadounidense mata a muchas más personas que las europeas. No tengo pruebas, pero intuyo que parte de la explicación es el miedo: el policía parte de que cualquiera puede estar armado. En Europa ese miedo existe, pero menos.
Lo que propongo
Igual que con las drogas, soy partidario de permitirlo con fuertes regulaciones. Que quienes tengan o porten armas sean evaluados e inspeccionados como mínimo una vez al año. Que haya una licencia con formación y almacenamiento seguro. Y que quien quiera un arma justifique su necesidad particular: vive en un sitio alejado, su trabajo implica riesgos, la policía queda muy lejos. Algo que explique por qué necesita un arma y no un botón de pánico.
Sé que choca con la Constitución. Pero las constituciones son marcos legales y se pueden modificar. Es una visión de largo plazo. Para recoger las armas que ya existen, incentivos y penalidades. Y la nueva legislación debe ser más abierta a las comunidades menos favorecidas.
Un país que paga guerras lejanas puede pagar lo que cuesten las leyes de control. La pregunta es por qué el dinero aparece para unas prioridades y no para otras.
Estados Unidos no tiene una solución única ni sencilla. Pero hay que empezar a recorrer el camino.
España: el miedo a lo que no se ve
Venía a España de vacaciones en los años 80 y 90 y era un país muy seguro. De violencia machista nunca oí hablar. Quizás existía y no se difundía. Hoy parece estar en todas partes. Yo no la veo en mi día a día: la veo en las noticias.
Las cifras oficiales dicen que en 2025 fueron asesinadas 46 mujeres por sus parejas o exparejas, la cifra más baja desde que empezó el registro en 2003, y que son 1.341 desde entonces [9]. En más del 78 % de los casos de 2025 no había denuncia previa [10]. Es la puerta cerrada: pasa dentro de la casa y no se ve.
A veces me cuesta ver como machista algún caso, como el del anciano que mata a su mujer y luego se suicida. La estadística oficial cuenta a toda mujer asesinada por su pareja o expareja [11], y los expertos discrepan sobre casos así. Yo diferencio el amor del odio. Es un debate complejo y no pretendo cerrarlo aquí.
Algo parecido ocurre, según lo que se ve en las noticias y en las redes, con la violencia contra la mujer dentro de la comunidad musulmana. También a puerta cerrada. Solo sé lo que se cuenta en la prensa, así que no voy más allá. Lo que me preocupa es que haya mujeres, de cualquier comunidad, sin una forma de pedir ayuda.
Y está el terrorismo yihadista. Ocurre pocas veces, pero genera mucho miedo. El 11-M de 2004 dejó 193 muertos y casi 2.000 heridos [12]. Yo lo viví desde Colombia, con mi hermano recién llegado a Madrid. Después vino Barcelona en 2017, y ataques en Francia, Reino Unido y otros países. Creo que Francia y Reino Unido los han sufrido más, pero no lo sé con certeza, ni sé por qué.
Lo que sí sé es que los atentados cambiaron. Antes eran grupos organizados con bombas. Desde 2014, casi todos son individuos con armas, cuchillos o vehículos [13]. Ya no hay una organización que desmantelar. Puede ser cualquiera. Es el mismo miedo que sentí en Estados Unidos.
Luego llegó la crisis financiera y de la construcción de 2008, muy parecida a la que Colombia vivió en 1999. Intentamos sacar adelante una empresa en España desde 2004 hasta 2010. No hubo vacas gordas para mí.
Lo que une las tres historias
Causas distintas, violencias distintas, el mismo miedo. Y siempre sufren los mismos: la gente común, los niños, las mujeres, quien crea empleo. Cada violencia tiene sus propias causas, por eso ninguna receta sirve para las tres.
Pero hay valores que sí son comunes. La vida es sagrada. La propiedad se respeta, porque es la base del desarrollo. La familia es la célula de la sociedad, la que protege y no la que oculta. La unión hace la fuerza. Valores tradicionales dentro de la democracia liberal.
No puedo crear un mundo mejor. Pero puedo escribir, proponer, convocar, inspirar. Y creo que el camino tiene tres pasos: plantear, planear y convocar. Plantear los problemas sin eufemismos. Planear etapas realistas. Convocar a ciudadanos, legisladores, comunidades y medios.
Es una visión de largo plazo, como la unión de América Latina. Precisamente por ser un camino largo, hay que empezar a recorrerlo.
¿Qué miedo te ha tocado a ti, y qué estarías dispuesto a hacer para que la próxima generación no lo viva?
Fuentes
Blu Radio, “Cultivos de coca en Colombia siguen creciendo: 2024 cerró con 261.000 hectáreas” (bluradio.com/nacion/cultivos-de-coca-en-colombia-siguen-creciendo-2024-cerro-con-261-000-hectareas-rg10). También Radio Nacional de Colombia, “Informe de cultivos de coca 2024” (radionacional.co/actualidad/informe-cultivos-de-coca-2024).
RTVC Noticias, “Del gobierno de César Gaviria al de Gustavo Petro se registra una caída histórica en la tasa de homicidios en Colombia” (rtvcnoticias.com/caida-historica-tasa-homicidios-colombia-petro).
El Tiempo, “En 2025 se perdió la lucha contra el homicidio en Colombia: en promedio hubo un caso cada 38 minutos” (eltiempo.com/justicia/conflicto-y-narcotrafico/en-2025-se-perdio-la-lucha-contra-el-homicidio-en-colombia-en-promedio-hubo-un-caso-cada-38-minutos-3525299).
CEPAL, infografía sobre comercio intrarregional (cepal.org/sites/default/files/infographic/files/cepal_espanol_comercio.pdf).
Expreso (Ecuador), “Comercio exterior de América Latina cae; repunte de China” (2020) (expreso.ec/actualidad/economia/comercio-exterior-america-latina-cae-repunte-china-2020-97444.html).
“Killing of Yoshihiro Hattori”, Wikipedia (en.wikipedia.org/wiki/Killing_of_Yoshihiro_Hattori); UPI, 23 de mayo de 1993, “Rodney Peairs found innocent in exchange student shooting case” (upi.com/Archives/1993/05/23/Rodney-Peairs-found-innocent-in-exchange-student-shooting-case/5379738129600/); UPI, 12 de junio de 1993, “Japan warns its US-bound students: ‘Freeze’ means stop” (upi.com/Archives/1993/06/12/Japen-warns-its-US-bound-students-freeze-means-stop/6474739857600/).
CNN, 15 de octubre de 2026, “Oregon school active shooter” (cnn.com/2026/10/15/us/oregon-school-active-shooter); The Spokesman-Review, 15 de octubre de 2026, “Teen gunman kills three children, adult at Oregon elementary school” (spokesman.com/stories/2026/oct/15/teen-gunman-kills-three-children-adult-at-oregon-e/).
Michigan Today, “Firearms are now the top cause of death among U.S. youth” (michigantoday.umich.edu/2022/05/20/firearms-are-now-the-top-cause-of-death-among-u-s-youth); KTVU, “Guns were the leading cause of death among teenagers, children in 2020, CDC analysis shows” (ktvu.com/news/guns-were-the-leading-cause-of-death-among-teenagers-children-in-2020); Jordan News, “Guns are now the leading cause of death for American children” (jordannews.jo/Section-111/All/Guns-are-now-the-leading-cause-of-death-for-American-children-17247).
RTVC, “2025 deja al menos 46 mujeres y 3 menores asesinados en España por violencia de género” (rtvc.es/2025-deja-46-mujeres-3-menores-asesinados-espana-violencia-genero-27-diciembre-2025/); Vivir Ediciones, “46 mujeres asesinadas por violencia de género en 2025, la cifra más baja de la estadística” (vivirediciones.es/vivir-ultima-hora/46-mujeres-asesinadas-por-violencia-de-genero-en-2025-la-cifra-mas-baja-de-la-estadistica/).
RTVC (mismo artículo que la fuente 9); véase también Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, estadística de víctimas mortales (violenciagenero.igualdad.gob.es/wp-content/uploads/VMortales_2025_07_02.pdf).
Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, Ministerio de Igualdad, estadística de víctimas mortales (violenciagenero.igualdad.gob.es/wp-content/uploads/VMortales_2025_07_02.pdf).
Maldita.es, “Atentado 11M, 20 años después: datos clave” (maldita.es/malditobulo/20240310/atentado-11-M-20-anos-historia-espana-datos-claves/).
“Islamic terrorism in Europe”, Wikipedia (en.wikipedia.org/wiki/Islamic_terrorism_in_Europe); Europol, TE-SAT 2016 (europol.europa.eu/sites/default/files/publications/europol_tesat_2016.pdf).

